Mi siempre querido sobrino. Mi hombro te lo he ofrecido para apoyarte, quizás no te fijaste, la vida no conoce la pausa, mi mano siempre extendida hacia tí ha tratado de alcanzarte, no para detenerte sino par acompañarte, pienso que juntos lo hubieramos logrado antes,mi corazón ha latido con el marcapasos en donde lo inexplicable se confunde en la profundidad del pensamiento con el sentimiento. El transitar en la penumbra me ha enseñado una luz que con mucho esfuerzo mi alma siente al final del camino, donde siempre ha existido un hermoso paraje que solo necesita del riego del amor. Ahi siempre has estado tú, con tu existencia original, con tu típico andar y singular inquietud. Así es la vida sobrino, aprendiste a caminar con una venda en tu conciencia que con tu voluntad, fé y firme decisión la deslizas y desechas para formar parte de una historia. Cada ser recorre su propia historia, la tuya no es la mejor pero tampoco la peor, has crecido y caminado como muchos, has tropezado y a su vez vivido el tormento de la caída. Aquí es donde la Misericordia de Dios te recuerda que la vida continua, que es totalmente tuya y has de ella tu mayor y perfecta obra. Dios nos aguarda a todos al final de los tiempos para celebrar la Gloria de la verdadera Resurrección.
tu tío que te quiere, Roberto